Portales Pinto, Marta E Sánchez García, José Luis

Serenos y Policías de barrio / [Recurso electrónico]PDF

En una publicación anterior («La prevención de la delincuencia en zonas residenciales», Boletín Criminológico nº 13, 1995) presentamos unas sugerencias sobre lo que los ciudadanos pueden hacer para mejorar la seguridad ciudadana en sus propios barrios. El presente boletín presenta un breve resumen de dos estudios que analizan detenidamente la posibilidad de implantar nuevamente en nuestro país la antigua figura del sereno como medida de prevención de la delincuencia. El primero de ellos es un estudio histórico sobre la figura del sereno, que se presenta en la última página de este boletín. El segundo va referido a la realización de una encuesta para sondear la opinión pública sobre la seguridad ciudadana, así como sobre la posibilidad de contratar en los barrios a determinadas personas que velen por la seguridad de los vecinos.
Esta encuesta se realizó en una zona cercana al casco histórico de Málaga. En esta zona predominan edificios construidos en los años 60, de entre 4 y 8 plantas, entremezclados con comercios y empresas pequeñas. El crecimiento de la ciudad no ha respetado su infraestructura urbanística. No existe separación entre las zonas residenciales y las calles muy transitadas; faltan aparcamientos, parques infantiles, zonas peatonales, zonas verdes, etc.
El cuidado de los edificios ha estado siempre en manos de los porteros. Ellos anteriormente vivían en el edificio donde trabajaban, y vigilaban las salidas y entradas de los vecinos y de las personas extrañas, así como las actividades que tenían lugar en la calle. Debido a los problemas económicos que surgen en algunas comunidades de vecinos, así como a la implantación de porteros electrónicos, comienzan a desaparecer estos puestos de trabajo. Los vecinos, que en décadas anteriores se conocían más y organizaban con frecuencia actividades comunes, se retiran cada vez más a su vivienda particular y cierran la puerta. Diversos estudios han demostrado que cuanto menos contacto se tiene con la calle, más temor existe a ser víctima de delitos, ya que existe una visión distorsionada de la realidad delictiva.
La encuesta, cuyos resultados se exponen en estas páginas, aporta el sentimiento de escepticismo profundo que los ciudadanos tienen hacia la figura tradicional del sereno. Lo que quieren es más vigilancia policial. Los planes actuales de establecer un cuerpo de seguridad ciudadana al estilo “bobby” inglés pretenden precisamente esto: vincular los agentes de la autoridad a un barrio concreto, así como aumentar la presencia de los policías en las calles residenciales. El problema radica en que, en el caso inglés, hay más espíritu de cooperación con la policía. La eficacia de una policía de barrio depende de la participación cívica en materia de justicia, y nuestro sondeo indica que este espíritu participativo está poco desarrollado en Málaga.


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